"Cuando veo a Diego sonriendo me alegro profundamente y lloro de alegría"

Reflexivo, melancólico, apasionado. En medio de un contexto de pandemia que afecta a todos por igual, Diego Dal Santo, fanático desaforado de Diego Maradona no conoce de razones ni mucho menos de grises. Dal Santo cuenta como lleva su vida maradoniana y el lanzamiento de su nuevo libro "El Di3go en números".

Miradas Cool González Lucas Ezequiel





Diego Dal Santo
Diego Dal Santo junto a su hija mirando el "gol del siglo" de Maradona a los ingleses. Mundial de México 1986

-¿Cuándo surge tu amor por el Diego?

-El amor creo que viene desde la cuna. Yo nací en 15 de septiembre del 81 y por eso me llamo Diego. Diego gana con Boca el metropolitano el 15 de agosto del 81, un mes antes de que yo naciera, y por eso digo que soy uno de los Diegos que nos llamamos Diego por Maradona. Mi papá y mi mamá decidieron ponerme así por él. Cuando empezás a analizar el fútbol desde otro lugar, entendés que el tipo no era solamente un excelente jugador, sino que era un mago, un ilusionista. Empecé a transpolar a Diego ya no solo como un jugador de fútbol, sino a entender que el tipo hacía algo más dentro de una cancha de fútbol, que no era la de los simples mortales.

-¿Fuiste a verlo en su partido de despedida?

-Entonces en el 2.001 cuando el anuncia su partido de despedida en La Bombonera, hace ya 19 años, las entradas tenían un valor que yo no tenía, no era una plata que yo manejaba diariamente, como no tenía la plata, trabajé de albañil. Imaginate con 19 años: dolores de espalda, de brazos, un desastre. La entrada del partido se compraba con Mastercard,en ese momento  no era una tarjeta que todo el mundo tenía. Saqué un clasificado en el diario de Santa Rosa que si alguien me compraba la entrada por la tarjeta yo después le pagaba. En el 2003 presenté un proyecto en el Concejo Deliberante de Santa Rosa pidiendo que una calle de nuestra ciudad reciba el nombre de Diego que se aprobó hace 15 años, en agosto del 2.005. Y en ese momento se convirtió en la primera calle del mundo con el nombre de Maradona..

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Diego Dal Santo luego de haber conseguido que se coloque el nombre de Maradona como calle en Santa Rosa, La Pampa.

 

-¿Qué era eso que te identificaba a vos con él?

Me fijé en Maradona por lo que hacía en una cancha de fútbol. Después con el tiempo me dí cuenta de eso que se resume siempre en que Diego quiso hacer el sindicato de futbolistas o que siempre dio una mano en cuestiones benéficas a gente que necesitaba, eso también me empezó a atraer de él. A mí la figura de Messi me cerró cuando no fue a recibir el premio contra Chile, el día que lo expulsaron en la final de la copa América. Ese Messi a mí me cerró más que el Messi de los dos millones de goles. Porque entendí que el tipo no yendo a recibir una medalla ponía arriba de la mesa una protesta, bueno, eso es Diego en un montón de cosas

-¿Qué representa Diego para vos?

 -Es todo. Yo en esto suelo ser muy gráfico. Cuando veo imágenes de Diego sonriendo me pongo súper contento en verlo bien, flaco, anímicamente bien, dirigiendo en el país, que no es una cosa menor que él esté dirigiendo en su país.  Me alegra profundamente y lloro de alegría, como cuando veo imágenes del mundial '86. A ese punto Diego me afecta en lo bueno y en lo malo.

-¿Y lo malo?

 Me pongo muy mal cuando veo videos que le saca gente que está alrededor de él o cuando ves videos donde el tipo no puede hilvanar una frase. Yo digo que me pongo muy mal de la misma manera que me pondría si el del video es mi papá, a ese punto me afecta. Cuando él tuvo ese problema grave de salud a principios del 2.000, yo rezaba todas las noches por el tipo. Lo digo realmente eh, como si hubiese sido un pariente mío. Me afectaba los partes médicos, porque me moviliza un montón.

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Charla online con Diego Dal Santo vía zoom.
 

-¿Qué te decían tus amigos y familia de tu fanatismo? 

-En algún punto se ponen contentos, pero en otro punto no lo entienden. Digamos, es difícil de entender el nivel de fanatismo que yo te estoy contando, de no sé, yo veo imágenes de Italia '90 y lloro. El que me ve dice: “que le pasa, el flaco se martilló el dedo y llora porque lo ve al gordo recibiendo la medalla de plata en Italia”. Entonces en una parte te lo entienden y después hay un nivel donde dicen: “no, hasta acá. Esta no lo entendemos”.

-¿Esta pasión la guardas para vos, o también la transmitís a tu familia?

-Mi hija Alma tiene dos años, y vos le mostrás una foto de Maradona y te dice quién es. Cuando me llega alguna camiseta le digo: “Mira Alma lo que le llegó a papá” y ella se la pone y yo le saco una foto.

-¿Te encontraste con fanáticos que compartían ese nivel de sentimientos?

 -Acá en Santa Rosa no. Si por ejemplo cuando viajé al partido homenaje y yo cuento la anécdota de que hay un chico subido al viejo tejido de la cancha de boca llorando cuando el partido terminó. Y a mí me pasó lo mismo. Entiendo que estábamos todos en una misma procesión ese día, Diego cierra el partido haciendo una vuelta olímpica y saluda, que son dos o tres los momentos en que los tengo más cerca y yo sentía que el tipo me saludaba a mí, y éramos 60 mil personas ese día. Ahí encontré personas que le pasa lo mismo que yo.

-¿Hiciste alguna otra cosa loca por él?

 -Tengo un tatuaje grande al costado de la pierna, son dos fotos del mundial '86, y lo de la calle, así como suena simple fue mucha charla, mucho convencimiento. No todo mundo estaba a favor de que un espacio público en una ciudad reciba el nombre de Diego. No por lo bueno que tiene la figura de Diego sino por lo malo que alguna gente termina teniendo no. Tengo en algún punto una charla con mi señora de que yo la trato de convencer de que si llegamos a tener un nene se llame Diego, esa es como la más difícil de todas. jaja.

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Mundial 1986. Momento en el que Maradona hace el gol del siglo a los ingléses.

 

-Para vos ¿El Diego sigue significando lo mismo hoy que hace 30 años?

Si, a mí no me moviliza nada. Por ahí cuando hay gente que te hace ciertos planteos y que cuando va corriendo el tiempo Diego tiene más cosas malas que las buenas. Hace 25 años atrás era difícil entrarle a Diego que era el mejor jugador de la historia y no sé cuántas cosas más. Hoy tenes dos cosas: entre que la figura de Diego aparece por un tipo de escándalo y un Messi que se agiganta día a día y aplaca la figura de Diego. Entonces dicen: “No, es que el gordo este…”, yo digo que cada uno con su vida. Nadie es inmaculado.

-¿Qué pensás de la comparación Messi-Maradona?

-Va a ser inevitable. A mí me encanta Messi, es un fenómeno, un fuera de serie, y los números probablemente acrediten que es el más fuera de serie de todos. Pero en un fútbol que, como Diego dice, los defensores eran asesinos, una pelota distinta, con botines que pesaban 300 kilos, con campos de juego en un estado tremendo comparado con lo que es hoy, yo entiendo que el tipo era un bailarín, que el tipo hacía magia. La diferencia fundamental es que Diego me pega desde el lado de las emociones que no me pasa con otra cosa.

-Maradona fue a La Pampa, en Santa Rosa. ¿Tuviste oportunidad de verlo?

-El viene en abril del 94 a entrenar con Fernando Signorini (Fernando va a escribir el prólogo de mi libro). No pude verlo, pero fui al campo un 30 de octubre hace cuatro años con Signorini. Imaginate toda una tarde tomando mate y diciendo: “Mira acá estaba Diego” así que fue mágico. Un mes y medio antes del mundial, como si viniera Messi antes del próximo mundial, el que se supone que va a ser el último mundial de Messi. El revuelo que se armó fue increíble.

-¿Cómo hiciste para conseguir toda esa información?

-Es un trabajo que me llevó por lo menos 5 años. Empecé a trabajar con el gráfico, después con el diario Clarín, La Nación, el popular, etc. Empecé a buscar listado de partidos, diarios de la época que te llevan a una búsqueda más profunda. Buscaba un día determinado a ver que salió y a su vez, encontraba que Diego jugó en muchas provincias y muchos países. Después a través de redes sociales, mails, twitter, Facebook también buscaba partidos. Fue un trabajo puntual que a mí me encantó y cada vez que encontraba un partido nuevo o un detalle mínimo era un gol.

-¿Cómo surgió el deseo de escribir un libro de Maradona?

-No me lo propuse. Empecé a hacerlo en mi página de Facebook con el homenaje de calle Maradona para hacerla conocida en todos lados, entonces cuando ya se hizo conocido había que cambiarle toda la tónica, y ahí empecé a hacer una efemérides de Maradona. Me di cuenta que tenía una gran cantidad de cosas, pero que evidentemente había otras que no.  Ahí descubrí que posiblemente Diego es el último gran jugador de ese nivel que no tiene sus estadísticas. Creo que ahí empezó un poco la idea de lo que te cuento que va de la mano un poco con el posgrado en Buenos Aires y permitirme trabajar con una obra que allá no tengo que es El Gráfico.

-¿Te sentís conforme con el resultado?

 -Si, está buenísimo. No lo digo porque el libro es mío. Está buenísimo porque llena un espacio vacío relacionado a Diego.

-¿De qué trata el libro?

-Solamente es estadístico, son todos los partidos oficiales y amistosos que Diego juega, desde su debut en argentinos a su retiro en Boca en el 97. Todos los clubes que jugó. A su vez su etapa en la selección: juvenil, selección mayor, oficiales y amistosos. Da un resultado aproximado de 900 partidos y muy cerca de los 500 goles detallados. Cada partido lo detallo como si fuese una ficha. También hay notas de color que tiene que ver con la ropa que usaron, viste que la camiseta de Nápoli era roja, celeste, blanca, amarilla, cuestiones climáticas, si se hizo un minuto de silencio, por qué se lo hizo, ese tipo de cosas.

948bfee339d0e11f2e90953aafc3998fDiego Maradona jugando la final de 1986 contra Alemania.

-¿El encuentro que tuviste con él cómo fue?

Un día me llamó una chica que me dice: “Hola Diego soy la productora del programa de Gonzalo Bonadeo, Gonzalo va a hablar al aire con Diego y te vamos a cruzar un ratito.”. Me fui corriendo a mi casa y le digo a mi vieja. Bonadeo lo saluda a Diego y le dice: “te acordás Diego cuando estuvimos en La Pampa”, Diego le dice que sí, que se acuerda cuando vinieron. Bonadeo le dice: “te voy a hacer saludar a un chico que se llama Diego y vive en Santa Rosa y que logró que una calle se llame como vos.” Dije “hola Diego”, temblaba como una hoja y sabía que tenía un minuto.

¿Y de qué hablaron?

 Hablamos de la calle y decía que le gustaría ir a verla, con Dalma y Yanina, pero lo mejor de la historia es esto. Yo hace unos años le había escrito una carta de puño y letra. Fui al correo y la mandé. Se acordó de Segurola y La Habana donde lo invita a pelear a Toresani y el tipo en medio de la charla me dice: “yo leí la carta que vos me mandaste”. Entonces ya estaba, no había más nada que charlar. El tipo recibía 6 millones de cartas diarias, porque era una dirección pública digamos, seguro La Habana la conocíamos todos los maradonianos, pero que encima de todo se acordara de mí (yo le había mandado como hace dos o tres años).

-Si lo tuvieras en frente hoy ¿Qué le dirías? 

-Ahh… ¡Qué momento! Si yo lo viera hoy y tuviese ese minuto le diría dos cosas: primero es gracias, por todo lo que hizo y por todo lo que él hizo a mí, me generó un montón de cosas. La segunda es que lo quiero. Si tengo un minuto más le pediría una firma para una camiseta que yo tengo guardada, exclusivamente para él. Cada vez que voy a algún lado, supongo que me lo puedo cruzar y me llevo un fibrón y una camiseta. Por ejemplo, en el 2.016 estuve 8 horas sentado en la vereda de la casa de los papás de Diego, en Villa Devoto. Fui, me senté en la vereda 8 horas y nunca salió nadie. En la mochila tenía un libro, la camiseta y un marcador.

El libro "El Diego en números" se venderá a través de la página de Facebook "Calle Diego Maradona. El Diego en números": https://www.facebook.com/CalleDiegoMaradona/



 La calle D.A Maradona en Santa Rosa, La Pampa

Recorrido que hacía Dal Santo una vez por mes para ir a la Biblioteca Nacional y buscar información de Maradona


Por Lucas Ezequiel González

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