Ola de calor: “Plantar árboles no es la solución a la crisis climática”, afirma Somos Monte Chaco

Sociedad 21 de octubre de 2022 Por Chaco On Line
Somos Monte afirma que “plantar árboles no es la solución a la crisis climática”. Sostiene que “el mundo y el Chaco necesitan urgentemente de un mayor compromiso y seriedad para evitar nuevas sequías, inundaciones, bajantes e incendios”.
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Captura de la nota de Revista Cítrica Chaco El desmonte amazónico que vive Argentina

La ola de calor brinda un espacio para ponerse a pensar los motivos de estas temperaturas extremas. Esto es lo que vienen planteando desde Somos Monte Chaco, algo así es lo que vienen deslizando en Revista Cítrica, cuando en un reportaje señalan: "Lo único que tenemos a mano para poder combatir el desmonte es informarse y organizarse. Se debe ejercer presión sobre todos los gobiernos. Tanto locales como nacionales y organismos internacionales. Plantar árboles no es ninguna solución. Si todos los habitantes de la provincia del Chaco plantaran uno o dos árboles por año, no podríamos recomponer la destrucción que se lleva a cabo en los desmontes. El problema no es el árbol sino lo que contiene el bosque. Tenemos que defender lo que sigue existiendo y no pensar tanto en reforestar, y hacerlo de forma organizada, informándose e informando".

 

 

Y en tanto, desde la organización proteccionista chaqueña ofrecen detalles en la página ambientalista:  "Quiero aclarar bien cuál es la diferencia entre el desmonte y el aprovechamiento forestal. Mucha gente confunde la tala con el desmonte. Los camiones son lo que la gente ve. Pero éstos son apenas la punta del iceberg. Porque detrás de los camiones están las topadoras que trabajan con el sistema denominado ‘cadeneo’. Y cuando uno ve pasar los camiones con los troncos encima, reitero, son la punta del iceberg. El desmonte se realiza con dos topadoras similares a las que se utilizan para demoler edificios, enormes máquinas a las que se les ata una cadena con eslabones como las de los barcos de carga, eslabones grandes como la cara de una persona, de 50 metros de ancho, las cuales vienen siendo arrastradas por el piso por estas dos topadoras, que arrasan con todo lo que se encuentran. Y hablamos de miles de hectáreas. No se utilizan las motosierras o cosas parecidas. Con esta técnica son capaces de destruir un bosque grande como la Ciudad de Buenos Aires, en apenas días o semanas. Y esto es lo que está permitido por la Ley de Bosques en la categoría verde. Con lo cual, se calcula que se pierden unos 200 árboles adultos por hectárea, y un promedio de 30 mil hectáreas por año, solamente en la provincia de Chaco, es decir unos 6 millones de árboles".

 

Y, es así que profundiza con comunicado de la propia organización Somos Monte Chaco,  en la que declama “Hacía un nuevo OTBN: un primer paso importante, pero se necesita hacer más.  

En la reunión del Consejo Provincial del Ambiente realizada en la ciudad de Sáenz Peña el pasado 1ro de septiembre, la Secretaria de Desarrollo Territorial y Ambiente compartió la propuesta oficial para el nuevo Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, a la que seguirán los talleres en los próximos meses. Si bien la propuesta va en la justa dirección, o sea cumple en un primer análisis con el principio de no regresión establecido por la Ley 26.331, expresamos algunas observaciones y sugerencias:

 

 

 

1)    Mayor información: Se debe definir con claridad qué sería la nueva categoría de color ‘naranja’, qué tipo de actividades son permitidas y cuáles no. Además, como el mapa presentado es de muy baja resolución, no permite ver lo que ocurre a nivel territorial. Por ejemplo: hay enteras regiones de bosques que parecen "desaparecidas", como si hubiesen sido borradas (ver los bosques al sur de Zaparinqui, al norte de Rio Muerto o al este de Basail).

 2) Recategorizaciones, silvopastoriles y desmontes ilegales no reforestaron y redujeron el OTBN original. Chaco ha perdido casi 400.000 ha de bosques en estos 11 años desde la última actualización del OTBN. 

 

 

Hoy sabemos por datos oficiales que casi la mitad de estos fueron desmontados ilegalmente. Las multas no recaudadas rondarían los 100 millones de dolares. Aquellos pocos que pagaron las multas no reforestaron nunca. Necesitamos que el desmonte ilegal, - un ecocidio -, sea perseguido con seriedad, penalizado, y que se reconstituyan los bosques destruidos. El mapa parece ‘blanquear’ algunos de estos desmontes, es importante averiguar que no sea así, el principiode gradualidad en el derecho ambiental es un principio que no prevé trueques y vueltas atrás. 

3) Relevamiento del territorio indígena incompleto: El relevamiento del territorio indígena previsto por la Ley 26.160 todavía no fue terminado: según los datos del INAI solo el 42 por ciento de las comunidades argentinas fueron relevadas. En Chaco, de 91 comunidades, 13 se relevaron y 78 siguen todavía sin relevar. Esto las expone al constante peligro de violencias y desalojos.

4) Más esfuerzos para conservar especies en riesgo de extinción. El territorio de los últimos yaguareté del Chaco que según los últimos datos científicos se extende desde Formosa hasta el Parque Nacional Copo en Santiago del Estero, necesita de mayor protección de la actual, se necesita evitar la fragmentación de este corredor debido a los desmontes y los silvopastoriles ilegales. Más al sur, es prioritario proteger lo que queda del corredor de los 4 quebrachos.

5) Desmonte cero, mayor compromiso: La crisis climática, sanitaria y de biodiversidad nos obliga a luchar para el desmonte cero. Se requiere mayor reducción de las áreas deforestables para llegar a 0 dentro de unos años. La nueva propuesta de OTBN protege otros 350 mil hectáreas de bosques, pero deja todavía expuestos a la destrucción más de un millón de hectáreas. Una cantidad desproporcionada si se considera que Chaco desmonta unas 30 mil hectáreas por año. El mundo y el Chaco necesitan urgentemente de un mayor compromiso y seriedad para evitar nuevas sequías, inundaciones, bajantes e incendios como los que estamos viviendo. 27 mil personas ya firmaron para esto”. 

 

 

 

Avanza la Revista Cítrica, con la evaluación que hacen en Somos Monte: “Los bosques son fundamentales para la regulación hídrica; la conservación de la biodiversidad, del suelo y de la calidad del agua; la fijación de carbono; la diversificación y belleza del paisaje, además de la defensa de la identidad cultural. La deforestación ocasiona la pérdida de biodiversidad, la reducción en la capacidad de mitigar el cambio climático, genera cambios hidrológicos con mermas en la capacidad productiva de los suelos y aumento del riesgo de inundaciones. Además, disminuye la provisión de servicios ecosistémicos a la sociedad, entre ellos: la polinización de cultivos y flora nativa, la dispersión de frutos y semillas, la regeneración natural de bosque, incluyendo los árboles leñosos de interés forestal, el control biológico de plagas de cultivos, la resiliencia hidrológica de los ecosistemas naturales y cultivados y la diversidad genética de las especies nativas de plantas y animales. También afecta la formación, fertilidad y disponibilidad de suelos, el valor estético de los bosques, la provisión de leña, madera, recursos alimenticios y otros bienes de consumo esenciales para las comunidades locales”. 

 

 

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