El legado salvaje de Tania

Tania es una superviviente por naturaleza y por instinto animal. Sin preguntarse porqué supo sobreponerse a sus condicionamientos. 





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Tania, el yaguareté hembra

Tal vez, Tania no sea consciente del protagonismo que encierra su existencia, y en el fondo tal vez poco le importe. Pero eso no es motivo para ignorar su trascendencia. Aún con tres patas, como toda madre coraje Tania supo abrirse camino en la adversidad y dejar profunda huella al andar, porque hay algo para lo que ella es buena: sabe dejar buena descendencia, legado y herencia.

Algunas limitaciones no son un impedimento para tener una vida normal. Tania tiene tres patas, desde que tuvo un accidente cuando era cachorra. Sin embargo, eso no fue un obstáculo para dejar que fluya en ella el ciclo de la vida y dar a luz a dos hermosos cachorros de yaguareté: Aramí y Mbareté. Ellos tienen la suerte de tener una expectativa de vida mejor que la de su mamá. Nacieron en semi cautiverio y ahora están muy próximos a descubrir cómo es la vida en libertad, en los Esteros del Iberá.

Su fortaleza y superación está escrita en su código genético. A Tania le falta una pata, pero le sobra corazón. Sin proponérselo, vino a dar un poderoso mensaje a toda la humanidad que históricamente le fue hostil y depredó a sus congéneres: “Vine a traerles vida”. Nada menos que la vida de su prole como ofrenda de amistad. Y sin saber, un mundo oportunidades para todos, si lo sabemos aprovechar. Acaso para que comprendamos que en la tierra nadie está demás, todos cumplimos un rol y todos hacemos falta, incluso el yaguareté.

Sus dos crías Aramí y Mbareté: "Cielito" y "Fuerza" en guaraní, no saben de jaulas, ni de la presencia humana y no tienen idea de lo que es un zoológico; pero sí conocen lo que es el profundo amor de una madre coraje. Esa que les dio la vida, la alimentación y la lección más importante: aprender a valerse por sí mismos y comer por sus propios medios. Lo demás será el aprendizaje que le dará a cada uno, su propia experiencia.


Tania y Qaramta

 

Pero ahí no termina la cosa. Las vueltas de la vida y los misteriosos caminos del destino ponen a Tania en una nueva misión, que hasta acá ella viene realizando a la perfección: la de ser hembra reivindicadora de su maltratada raza y madre de una nueva generación de jaguares en los Esteros del Iberá, primero; y de una futura camada en El Impenetrable chaqueño, si se produce el apareamiento con Qaramta. Sin querer y sin saber, tal vez, pero siguiendo con los mandatos de la supervivencia de su estirpe y fecundando el camino para el regreso del majestuoso yaguareté.

 

Los biólogos de Rewilding Argentina la trajeron a El Impenetrable poco después que su madre llamada Tobuna, lograra atraer con sus bramidos a Qaramta, allá por octubre del 2.019. Después que el espíritu vivo del monte chaqueño –desconocido hasta ese momento- dejara su huella estampada en el suelo y su silueta contorneada en la cámara trampa. La sola presencia de la madre de Tania sirvió para que el ejemplar macho pudiera lucir desde entonces un collar de monitoreo satelital. Algo que los investigadores nunca antes habían logrado que sucediera, al sur del río Bermejo.

 

De esa manera el mismo corral que sirvió de morada a Tobuna, durante su corta estadía en El Impenetrable sirve de alojamiento a Tania, que ahora está cumpliendo una nueva misión: evitar que Qaramta se aleje del Parque -algo que pondría en riesgo su vida a manos de un cazador- y cautivarlo para tratar de tener una descendencia, que permita empezar a restaurar el equilibrio ecológico en la región.

Desde que se vieron las caras por primera vez cada uno hizo su parte. La relación entre hembra y macho fluyó de a poco, como debe ser. Las cámaras fueron revelando como la perseverancia de él rompió con el cerco de la indiferencia inicial de ella, que a poco fue suavizando sus rugidos para que cada regreso de Qaramta, durante su período de celo, terminara en suaves roces de ambos contra las mallas del corral. Tania del lado de adentro, del lado de afuera, Qaramta.

Es así que cada tanto los rugidos rompen la quietud de la mañana, dejando escuchar el llamado de la naturaleza a varios kilómetros de distancia. Las inconfundibles señales de las feromonas se esparcen a través del aire, inundando el corazón del monte chaqueño. El fino olfato del felino en celo, no engaña al destinatario de tan contundente proposición. Ella sabe que él está cerca. Él sabe que ella está en período fértil y que reclama por su presencia.

 

Como toda historia de amor, lo bueno muchas veces se hace esperar. Particularmente en este caso porque habrá que hacer un nuevo corral más grande para contener a los dos. Además ellos no sabían, pero era necesario contar con la “bendición” del Comité Nacional del Yaguareté: “El acuerdo mayoritario emanado de la reunión fue el de permitir el cruzamiento del ejemplar de yaguareté hembra de nombre Tania con el macho salvaje conocido como Qaramta”, anunció formalmente a mediados de julio, Juan Garibaldi, director regional para la región Noreste de la Administración de Parques Nacionales.

 

En idioma qom, uno de los grupos étnicos que pueblan el Gran Chaco argentino, Qaramta significa ser con mucha fortaleza, difícil de matar o destruir. En noviembre pasado, una votación on line organizada por el Parque Nacional El Impenetrable, en la que participaron 3200 personas, determinó ese nombre para el jaguar que tanto había caminado buscando encontrar su lugar en el mundo. Desde entonces, Qaramta espera pacientemente, como corresponde a todo buen caballero, que un día por fin se abran las puertas del paraíso, esas que le permitan encontrar un sentido a su vida, prolongando su existencia con una anhelada descendencia. 

 

“Vamos a construir un recinto especial al cual trasladaremos a Tania y en el que dejaremos que ingrese Qaramta”, explica el biólogo Gerardo Cerón agregando que en ese espacio “se aparearían durante los 7 a 10 días que dura el celo de Tania; luego ella será separada y se abrirán las puertas para que Qaramta siga siendo libre, mientras ella quedará dentro del recinto, quizás preñada”.

Por mucho tiempo la mano del hombre fue la que por distintas razones dio muerte al yaguareté. En este tiempo de cambio de paradigmas la mano del hombre, es la que con esfuerzos mancomunados está tratando de conservar y asegurar la vida del yaguareté. Tania no lo sabe y tal vez ni le interesa, pero muchos hombres y mujeres depositan en su capacidad reproductora y en su naturaleza, la esperanza de poder contar con una descendencia, que contribuya nada menos que a revertir la desaparición de la especie.

 

La vuelta del yaguareté devolverá el equilibrio a un ambiente que perdió a su predador natural. “La restauración del predador tope permitirá recomponer la riqueza y diversidad del bosque chaqueño y contribuirá a la permanencia de esta especie en Argentina”, sostiene Sofía Heinonen directora ejecutiva de Rewilding Argentina. La reinserción, sin embargo, no es el principal desafío. Si no el cambio de las condiciones que empujaron al yaguareté a la extinción en El Impenetrable.

 

Hay que lograr que la gente tenga una percepción económica positiva del yaguareté. Si es algo bueno, no lo matará”, razona Heinonen. La solución está en el ecoturismo. La Fundación se inspiró en el trabajo de la Onçafari, una organización ambientalista que trabaja en el Pantanal de Brasil, hábitat natural del yaguareté en el sur de ese país. El tiempo pasa. En octubre se cumplirá un año desde que se empezó a monitorear con GPS a Qaramta. ¿Será para este cumpleaños la fecha en que podrá convertirse en papá?

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