Preocupación por posibles eventos climáticos extremos

El magíster en Ecología Acuática Continental y profesor superior en Ciencias Naturales, doctor Juan José Neiff  manifiesta la preocupación de los meteorólogos sobre la posibilidad de eventos climáticos extremos. En diálogo con Radio Unne menciona fenómenos como lluvias intensas, inundaciones y olas de calor más largas en base al calentamiento del océano Pacífico.
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El escenario climático global comienza a mostrar señales cada vez más claras de un nuevo evento de El Niño, y esta vez con características que podrían ubicarlo entre los más intensos de las últimas décadas. Así lo sostiene el especialista y profesor libre de la UNNE, y señala que los registros actuales del océano Pacífico ecuatorial anticipan un fenómeno de gran escala.

 

 

Según la información emitida, el océano Pacífico muestra señales inequívocas de un cambio climático a nivel global y esto podría traer consecuencias como grandes olas de calor, lluvias intensas, crecidas de ríos y fenómenos meteorológicos extremos afectando la infraestructura de las ciudades de la Argentina como para otras partes del mundo.

 

 

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El doctor Juan José Neiff es magíster en Ecología Acuática Continental (Universidad Nacional del Litoral) y doctor de la Universidad Nacional del Nordeste (Argentina). Es investigador principal del CONICET, profesor libre en la UNNE y fue director del Centro de Ecología Aplicada (CECOAL) desde 1986 a 2015.

 

 

“El pronóstico que recibo de la Universidad de Columbia no deja dudas de que ya se está definiendo El Niño”, afirma el investigador del Conicet. Según explica, “la temperatura del Pacífico ecuatorial ya está 2 grados por encima de la media histórica de 30 años en la capa superficial de 100 metros, y podría llegar a +3 grados entre diciembre y enero”. Ese incremento térmico implica, en términos prácticos, un aumento significativo de la evaporación y, por consecuencia, de las precipitaciones. “Esto significaría mucha agua en la Cuenca del Plata”, expresa.

 

 

 

Cómo funciona el fenómeno

 

 

Neiff explica que “El Niño” y su contraparte, “La Niña”, forman parte de un sistema climático global donde impacta la radiación solar y la temperatura de los océanos. En este aspecto, el investigador aclara que “las lluvias son consecuencia del calentamiento del agua. El sol calienta los mares y cubren el 78% de la superficie del planeta, por lo tanto, la mayor evaporación se produce allí”. 

 

 

Sin embargo, el especialista aclara que la radiación que emite el sol no es constante, entonces existen períodos de mayor y menor radiación, “cuando hay mayor radiación solar, se incrementa la evaporación y las lluvias sobre el continente. Hay mayor cantidad de agua escurriendo en nuestros ríos como el Paraná y Paraguay y se produce “El Niño”. En cambio, cuando hay menor radiación, ocurre el fenómeno de “La Niña”, que son sequías extremas “como la que tuvimos entre 2019 y 2023”.

 

 

Estos eventos no son estrictamente periódicos, pero suelen repetirse cada dos a siete años. La diferencia radica en la intensidad y duración del calentamiento oceánico: “No es solo cuánto sube la temperatura, sino cuánto tiempo se mantiene elevada, lo que determina el volumen de lluvias”, indica.

 

 

Pronostican un evento similar  al de 1997 y 1998

 

 

De acuerdo con los modelos internacionales, entre ellos los de la Universidad de Columbia y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el fenómeno se consolidaría entre mayo y fin de este año como así también a principios de 2027. Sin embargo, el equipo de Neiff ya había anticipado este escenario en 2023.

 

 

 

“A partir de 1991 comenzaron a medirse de manera sistemática las temperaturas del mar en los primeros 100 metros de profundidad en la región ecuatorial del planeta, la zona más cercana a la radiación solar”, remarca el investigador y apunta que “allí se registran temperaturas más altas que en los polos, lo que también genera mayor evaporación en comparación con las regiones polares. Desde entonces, contamos con más de treinta años de registros diarios de la temperatura superficial del océano, lo que permite detectar este tipo de pronósticos”.

 

 

En este marco, aclara que “cuando las temperaturas superan en al menos medio grado ese promedio histórico, se considera que estamos en un período de El Niño”. En cambio, si se ubican medio grado por debajo, corresponde a un evento de La Niña. La intensidad de estos fenómenos puede variar.

 

 

Sistemas de defensa en ciudades vulnerables y la importancia de la prevención

 

 

Las consecuencias de un “Súper Niño” no se limitan a las lluvias.

 

 

El especialista subraya que múltiples aspectos de la vida cotidiana y la economía se ven atravesados por estos eventos: “El transporte, la energía, el agua, el turismo y el agro están completamente regulados por estos fenómenos”.

 

 

«Múltiples aspectos de la vida cotidiana y la economía se ven atravesados por estos eventos: “El transporte, la energía, el agua, el turismo y el agro están completamente regulados por estos fenómenos”.

 

 

 

Uno de los puntos críticos señalados por Neiff es la vulnerabilidad de ciudades construidas en zonas bajas, como Resistencia, Clorinda o Reconquista. “Allí tenés un doble problema porque es necesario que no sean sobrepasadas las defensas costeras. Sin embargo, en fenómenos como El Niño se producen lluvias muy intensas y ahí las ciudades funcionan como una palangana, pueden inundarse no solo por los ríos, sino por la acumulación de lluvia local”, señala.

(En) ciudades construidas en zonas bajas, como Resistencia.en fenómenos como El Niño se producen lluvias muy intensas y ahí las ciudades funcionan como una palangana, pueden inundarse no solo por los ríos, sino por la acumulación de lluvia local”.

 

 

En ese contexto, destaca la importancia de la infraestructura: sistemas de bombeo, desagües pluviales y defensas costeras. “El plan hídrico que realizó la provincia (Gobierno de Corrientes) funcionó bien. Ahora, si nosotros tenemos un Niño de mayor magnitud del que tuvimos en los años 97 y 98, hay situaciones que no pueden preverse. Cuando se sobrepasa la magnitud, las defensas son inaguantable”, señala.

 

 

No obstante, también remarca el rol de la ciudadanía. “Es importante no tirar basura porque eso va a parar a las bocas de tormenta y trae problemas así como  mantener limpios los desagües, tener suficientes provisiones cuando hay adultos mayores en la familia, como medicamentos para atenderlos son medidas fundamentales cuando ocurren estos fenómenos, que muchas veces han dejado rutas colapsadas por la fuerza del agua que va erosionando”, subraya.

 

 

Si bien los pronósticos coinciden en un evento de gran magnitud en lo que resta del año, el doctor Neiff insiste en la necesidad de mantener una mirada equilibrada: “Está bien alertar, pero no alarmar”.

 

Fuente: Radio Unne

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