Crisis económica en Argentina: el 76% de la población se endeuda para cubrir alimentos, salud y servicios básicos
PUNTOS CLAVE DE LA NOTICIA
Agotamiento de ingresos: El 65% de los argentinos se queda sin dinero antes del día 20 del mes, y casi la mitad (44,4%) no supera el día 15.
Impacto generacional y social: El 87,6% de la clase baja y el 83,3% de los jóvenes entre 18 y 39 años sufren el corte de ingresos antes del día 20.
Crecimiento de la deuda: El 60,2% de la población contrajo deudas en los últimos seis meses para poder hacer frente a la economía cotidiana.
Destino de los créditos: El 76% de las deudas totales se destina estrictamente a cubrir necesidades básicas: alimentos, salud, tarifas y servicios públicos.
RESISTENCIA (Septiembre de 2026).- El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora revela una profunda crisis de ingresos que se agrava de manera acelerada durante el transcurso del mes. Cerca de la mitad de los habitantes del país no alcanza a cubrir sus gastos básicos hasta el día 15, mientras que un cuarto de la población se queda sin recursos financieros antes de llegar al día 10. Este fenómeno erosiona drásticamente el bienestar social y redefine las prioridades de consumo en los hogares de todo el territorio nacional.
La emergencia económica golpea con extrema dureza a los sectores de menores recursos y a las franjas etarias más jóvenes. En la clase baja, el 87,6% agota su presupuesto antes del día 20, al tiempo que el 83,3% de los jóvenes de entre 18 y 39 años atraviesa la misma situación crítica. Esta vulnerabilidad estructural desata una cadena de consecuencias directas sobre el sistema financiero doméstico, obligando a amplios sectores de la sociedad a buscar alternativas de financiamiento informal o comercial para subsistir.
Como resultado inevitable de esta contracción, el 60,2% de los ciudadanos contrae algún tipo de deuda durante el último semestre. Lejos de tratarse de planes de inversión o consumo suntuario, el 76% de estos pasivos se concentra en necesidades imperiosas: un 55,6% se destina a la compra de alimentos y cobertura de salud, y un 20,4% se orienta al pago de tarifas y servicios públicos. En las familias de clase baja, esta proporción de gastos esenciales supera el 85%, evidenciando un modelo de supervivencia económica marcado por la urgencia.