La industria nacional profundiza su caída y se multiplica el desplome del empleo formal
PRINCIPALES ASPECTOS DE LA NOTICIA
- Derrumbe metalúrgico: La actividad del sector experimenta una caída interanual del 6,1% y mensual del 3,9%, operando con apenas el 39,6% de su capacidad instalada.
- Contracción industrial generalizada: El uso de la capacidad instalada del sector manufacturero anota su peor registro para julio desde 2016, golpeando con fuerza a rubros como automotriz, plásticos, textiles y minerales.
- Destrucción de empleo y suba de la informalidad: La tasa de desocupación alcanza el 7,9% y la informalidad laboral trepa hasta el 45%, acumulando la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo formales en el sector privado.
- Cierre de empresas: El tejido empresarial acumula meses consecutivos de caída en el registro de compañías activas en el mercado interno.
- Impacto en el consumo: La merma en las ventas afecta transversalmente a comercios de cercanía, industrias regionales y cadenas de valor vinculadas al mercado interno.
La crisis en el aparato productivo argentino se profundiza este mes tras confirmarse una nueva contracción en la industria metalúrgica, sector clave que registra un derrumbe interanual del 6,1% y una retracción mensual del 3,9%, según datos difundidos por ADIMRA. Esta situación deja a seis de cada diez unidades productivas paradas, evidenciando una severa parálisis en la economía real que afecta de manera directa al empleo formal y al poder adquisitivo.
El relevamiento económico advierte que la caída no se restringe al sector metalmecánico, sino que expande sus consecuencias sobre la industria textil, automotriz, del caucho y de minerales no metálicos. Con un uso de la capacidad instalada que marca mínimos históricos desde 2016 —exceptuando el período de aislamiento—, las pymes industriales sufren una drástica merma en sus niveles de producción motivada por la fuerte caída del consumo masivo y de la inversión interna.
En el plano laboral, las estadísticas oficiales y sectoriales señalan que la desocupación trepa al 7,9%, contabilizando a miles de ciudadanos afectados por la pérdida de fuentes de trabajo. Asimismo, la informalidad laboral asciende al 45%, mientras se acumulan meses consecutivos de cierre de empresas y destrucción de empleo privado registrado en todo el territorio nacional.