El INTI ratifica las virtudes nutricionales de la carne de cerdo y derriba viejos mitos
Un nuevo informe del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) confirma que el cerdo constituye un alimento saludable desde el punto de vista cardiometabólico. El estudio destaca el aporte de proteínas y minerales de esta carne, al tiempo que desmonta creencias arraigadas sobre su contenido graso en comparación con la bovina.
Puntos clave de la noticia
Crecimiento sostenido: El consumo de carne de cerdo en Argentina se cuadruplica en los últimos 20 años, pasando de 5 a 20 kg anuales por persona.
Análisis comparativo: La bondiola, el corte porcino más graso analizado (14 g/100g), contiene menos grasa que el asado de tira vacuno (18,4 g/100g).
Riqueza nutricional: El estudio confirma un aporte significativo de hierro biodisponible y potasio, con la paleta y la cuadrada como cortes destacados respectivamente.
Recomendación médica: Expertos sugieren un consumo moderado de dos a tres veces por semana, enmarcado en una dieta balanceada y variada.
Asignatura pendiente: Especialistas del INTA señalan la necesidad urgente de implementar un etiquetado informativo en los cortes de carne para educar al consumidor.
El imaginario colectivo argentino sitúa al asado vacuno como el rey indiscutido de los encuentros sociales. Sin embargo, este panorama atraviesa una transformación profunda, impulsada tanto por motivos económicos como por una apertura hacia nuevas opciones. Una prueba contundente de este cambio es el aumento del consumo de carne de cerdo: en las últimas dos décadas, la ingesta per cápita trepa de 5 a 20 kilogramos anuales.
Ante esta realidad, la Federación Porcina —entidad que nuclea a las cámaras de productores de todo el país— solicita al INTI Carnes una caracterización exhaustiva sobre las virtudes nutricionales del producto. El estudio, que analiza cinco cortes específicos (cuadrada, nalga, bola de lomo, paleta y bondiola), confirma lo que muchos especialistas sospechan: el cerdo es un alimento versátil y nutricionalmente equilibrado.
Menos grasas, más calidad
Uno de los prejuicios más persistentes es el alto contenido graso del cerdo. No obstante, los resultados demuestran lo contrario. El corte porcino con mayor nivel de grasa es la bondiola, con 14 gramos cada 100 gramos de producto. Esta cifra resulta inferior a la del asado de tira vacuno, que, según datos de Argenfoods —dependiente de la Universidad de las Naciones Unidas y la FAO—, alcanza los 18,4 gramos.
Además de las grasas, el análisis pone la lupa sobre los minerales. La nutricionista Antar, responsable del estudio, señala que el hierro presente en la carne de cerdo es altamente biodisponible. “El corte con mayor contenido es la paleta, con 1,4 miligramos por cada 100 gramos”, detalla. Asimismo, el potasio, mineral esencial para la función cardíaca y la regulación hídrica, destaca en la cuadrada con 338,2 miligramos cada 100 gramos.
El contexto alimentario y el desafío del etiquetado
Sobre las frecuencias de consumo, la recomendación profesional sugiere incluir la carne de cerdo de dos a tres veces por semana, siempre en el marco de una dieta que incorpore frutas, verduras, grasas saludables y legumbres. En este sentido, Julio Montero, ex titular de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimenticios, asegura que, para las personas sanas, no existen inconvenientes en el consumo de esta carne, ya que el efecto en el organismo depende del conjunto total de alimentos ingeridos.
Por su parte, Pilar García, investigadora del INTA, advierte que el siguiente paso necesario para la industria es la transparencia. “El verdadero desafío reside en el etiquetado de cada corte para que el consumidor sepa exactamente lo que compra. Si aspiramos a ser líderes en el tema, debemos brindar información nutricional clara sobre el nivel de grasas en cada pieza”, concluye.
Fuente: INTA