Crisis de ingresos: la mitad de los argentinos se siente clase baja y el 86% asegura que su salario pierde contra la inflación
Las claves del informe
Autopercepción: La mitad del país (50,2%) se identifica como clase baja, lo que ratifica una consolidación de la base de la pirámide social.
Poder adquisitivo: El 86,1% de los ciudadanos admite que sus salarios no logran ganarle a la inflación.
El límite del calendario: El 61% de los argentinos se queda sin ingresos antes del día 20 del mes.
Brecha de credibilidad: El 68,8% de la población desconfía del índice inflacionario oficial, con una desconfianza que alcanza el 84% en los sectores de menores ingresos.
Prioridades sociales: La "corrupción" encabeza el ranking de preocupaciones (51,3%), superando a los problemas de "ingresos/salario" (48,2%) y la "incertidumbre económica" (37,1%).
Escenario político: Se registra un freno en la desaprobación de la gestión nacional (56,6%), aunque no por una mejora económica, sino por el acostumbramiento al ajuste.
La última medición del Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, correspondiente a junio de 2026, revela un escenario de fragilidad económica que marca el pulso social del país. Según el informe, el 50,2% de los argentinos se autopercibe como clase baja, reflejando una pirámide social donde la mayoría se ubica en la base, frente a un escaso 10,5% que se reconoce en la clase alta. Este diagnóstico no constituye una percepción aislada, sino que se traduce en un patrón sistemático de privación: el 86,1% de los consultados afirma que sus ingresos pierden la carrera contra la inflación, un indicador que se mantiene estancado en niveles críticos desde hace cuatro meses.
El impacto en la vida cotidiana es directo y alarmante: seis de cada diez argentinos llegan con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 de cada mes, mientras que apenas un 13% logra completar el ciclo mensual con capacidad de ahorro. Esta realidad condiciona incluso la credibilidad de las estadísticas públicas; cerca del 69% de la población —cifra que trepa al 84% en la clase baja— sostiene que el índice de inflación del INDEC no refleja la suba de precios que experimenta en su día a día. Ante esta incertidumbre, la preocupación por la "corrupción" se posiciona en el primer lugar de la agenda social, seguida de cerca por los ingresos y el temor a que lo peor de la crisis económica aún esté por venir.
En el plano político, el sondeo registra una novedad: la desaprobación a la gestión de Javier Milei, tras meses de ascenso, muestra un freno y retrocede al 56,6% en junio. No obstante, este alivio no obedece a una mejora en el bolsillo, sino a que la sociedad parece haber "descontado" el ajuste como una constante. Con una dirigencia política en general con balances de imagen negativos, el escenario permanece abierto: el oficialismo apuesta a una estabilización de la microeconomía que le permita consolidar su proyecto hacia 2027, mientras la oposición continúa fragmentada y sin capitalizar, por ahora, el profundo descontento social.