La inflación de abril muestra una desaceleración condicionada: el NEA registra mayores niveles de tensión
Desaceleración condicionada: La inflación núcleo se sitúa en 2,3%, reflejando una persistencia elevada de precios pese a la tendencia a la baja.
Protagonismo de regulados: El aumento de tarifas, transporte y servicios básicos (4,7% nacional y 5,0% NEA) es el principal motor inflacionario.
Situación en el NEA: La región presenta una mayor fragilidad, con una inflación mensual del 2,7% y un acumulado anual del 14,6% en 2026, presionada por costos de servicios.
Expectativas de mercado: Los analistas proyectan una inflación del 30,7% para 2026, descartando una estabilización rápida y previendo una economía con restricciones macroeconómicas sostenidas.
Alimentos: El rubro muestra un alivio mensual (1,5% nacional), aunque parte de niveles de precios muy altos.
RESISTENCIA- El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril revela una desaceleración en la dinámica inflacionaria, aunque el escenario se presenta complejo. La denominada "inflación núcleo" marca un 2,3%, un indicador que ratifica que el componente más persistente del sistema de precios sigue moviéndose a una velocidad elevada.
El mercado mantiene una visión cautelosa ante este proceso. Las proyecciones no avizoran una baja abrupta: los analistas estiman una inflación del 24,3% para los próximos 12 meses y del 30,7% para el año 2026. Si bien se descuenta una economía con menor nominalidad, el diagnóstico sugiere que el país está todavía lejos de un régimen de inflación baja.
El peso de los precios regulados
El principal foco de presión actual radica en los precios regulados. A nivel nacional, estos suben un 4,7%, mientras que en la región del NEA el incremento alcanza el 5,0%. Este fenómeno refleja una inflación explicada fundamentalmente por la corrección de tarifas, transporte, electricidad y precios administrados, y no únicamente por la dinámica de mercado.
En contraste, el rubro de Alimentos y Bebidas no alcohólicas muestra un aumento del 1,5% a nivel nacional, por debajo del IPC general. Asimismo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registra un alza mensual del 1,1%, acumulando una variación interanual del 32,4%. Aunque se observa un alivio mensual, este opera sobre niveles de precios que ya son muy elevados.
En cuanto a los productos estacionales, la cifra es reveladora: a nivel nacional el índice marca un 0,0%, y en el NEA apenas un 0,8%. Este dato descarta una lectura superficial basada en shocks transitorios (como frutas o turismo), confirmando que la inflación actual está más asociada a la dinámica de núcleo y regulados.
Fragilidad inflacionaria en el NEA
La región del NEA muestra una fragilidad mayor en comparación con el promedio nacional. Con un 2,7% mensual, un 33,5% interanual y un 14,6% acumulado en lo que va de 2026, la región desacelera, pero lo hace desde una posición más tensionada. En este escenario, el transporte, la comunicación y los servicios básicos ejercen un peso relativo superior.
Ante este panorama, el mercado no proyecta una devaluación brusca en su escenario base, aunque tampoco contempla una estabilidad cambiaria permanente. La inflación esperada baja, pero coexiste con una corrección nominal del dólar.
Finalmente, el análisis macroeconómico describe una economía que no enfrenta una crisis nominal inmediata, pero tampoco alcanza la normalización. Las proyecciones apuntan a un crecimiento moderado, un desempleo con leve alza y tasas en línea con la inflación, lo que dibuja un modelo que busca bajar la inflación a costa de mantener condiciones macroeconómicas restrictivas.